EL SABOR DE LA NOCHE

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Suave noche vuelve de nuevo mí,

saturada por tu estela de pasión

el perfume de tu piel desnudada,

envuelta por los sones de tus besos. 

Me acuerdo de esa noche en que embriagada;

dormida junto a tí me tomaste la mano…

temblando y sorprendida me mostraste el camino

hacia nuestras delicias como frutas prohibídas.

 

Y es así que esta noche, tímidamente he empujado

la fronterar que nos separaba…

Me acuerdo de tus ojos tan profundos, tan azules….

me acuerdo de tu boca tan caliente, tan suave

y como me gustó recorrerla con mis labios ….  

Nuestros cuerpos se volcaron uno sobre el otro…

pero esta vez sin remordimientos,

sólo la presión de nuestras carnes,

nuestras respiraciones cortas se mezclan para ser uno sólo.

 

Me hiciste tuya y yo acepté

y tuya he llegado a esta nueva vida

perdona mi amor si esta noche te escribo

poque tu ausencia me pesa y es que me sangra el corazón.

**Para Jake…

7Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketDAMADENEGRO2007

 

FLORES PARA LOS MUERTOS

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Poco a poco la noche se ha apoderado de nuestro entorno; en la habitación los dos nos preparamos para celebrar el segundo aniversario de esta fiesta disparatada que alguien muy lejano tiene a bien invitarnos. El negro este año no es la moda, se impone el rojo y sin embargo tu estás casi vestido con ese precioso traje de levita negro, la camisa blanca y el pañuelo a modo de corbata también blanco.

En un rincón del dormitorio trato de meterme el vestido de rojo satinado mientras escucho tus risas al verme de tal mirar. Menos mal que tus manos están acostumbradas a subir y bajar cremalleras y en un alarde de compañerismo hace que la mía suba sin prestar resistencia. Y ya está el hermoso vestido alquilado por unos días en una tienda de París. Hermosa me siento, hay que decir que sí, cuando me miro en el espejo grande y bello que adorna la habitación.

El peinado a medio recoger da un cierto inconformismo al conjunto rojo, un poco de pintura en los ojos y en los labios que resaltan de rojo pasión.

Me miras sentado en el sillón como un príncipe de lejanas tierras vestido y con los ojos fijos en mi persona. Poco falta ya para terminar la obra. Y en ese momento final gritas: espera¡¡¡¡ y te acercas con algo en las manos.

Cierras los ojos me dices¡¡.

Y en la oscuridad, me siento algo frío sobre la garganta.

Ya puedes mirar¡¡.

Mis ojos se deslumbra con el brillo que de mi cuello emana; una hermosa tiara de brillantes hace que la claridad parezca un simple esbozo de luz. Qué has puesto en mi cuello?. Es tremendamente hermoso y saltan como chispas de su interior. Preciosamente la alhaja resalta mi escote y en un arrebato de pasión beso tus labios cálidos en agradecimiento por tu regalo.

Casi estamos los dos. Un ruido de cascotes se escucha en el exterior. La carroza debe de haber llegado. Una nueva ocurrencia de nuestro anfitrión. Este año todos vamos en coches de caballos del siglo pasado. Salimos a la puerta y me ayudas a subir. Una vez dentro los dos, las puertas se cierran y deja un cálido aire dentro para respirarlo tú y yo. La tapicería roja hace juego con mi vestido y tu mano enguantada en cuero negro se apodera de la mía que de encaje rojo va vestida. Siento tu calor y una mirada tierna nos une en este camino frío que nos lleva a la gran fiesta de la noche del diablo.

No quiero mirar afuera, mis ojos se entretienen mirando el hermoso cortinaje del coche, los bordados de sus asientos y ese aire denso y caluroso que nos hacen respirar intensamente. De la mano cogidos no podemos resistir la tentación de volvernos a besar. Debo dar gracias al invento del carmín que ni mancha ni se quita. Si ésto no hubiese sido inventado, a estas horas estaría para un buen repaso de rouge de lévres que dirían los franceses.

Se hace corto el camino y poco a poco vamos enfilando el gran palacio que forma el Transilvania Inn. Los coches se colocan unos tras otros para dar más escenificación a la llegada de los invitados. Poco a poco vamos acercándonos a la gran escalinata blanca de mármol y esa lluvia de pétalos de rosas rojas que mujeres vestidas de negro lanzan desde el primer piso. Al bajar los tres pequeños escalones del coche de tu mano agarrada, miro arriba y las mujeres vuelven a tirar pétalos y más pétalos al grito de “Flores para los muertos”….

Buen recibimiento pienso mientras tú suelta una gran risotada: “Si ésto es estar muerto; viva la muerte”, exclamas sin pudor ninguno mientras me metes un achuchón en público.

La llegada al gran salón me deslumbra, lo mismo que lo hizo el año pasado. Las puertas de par en par abiertas hacen que las luces de las fantásticas arañas de cristal resplandezcan con un brillo increíble. Al fondo con un telón rojo de decorado una orquesta desgrana piezas barrocas de música de cámara. Cientos de camareros ofrecen bandejas con champagne a los invitados que casi todos de rojo menos tú, miran embobados todos los rincones de este deslumbrante sueño.

Bailas hermosa dama?

Pues si bailo, te contesto y los dos nos mareamos dando vueltas al son de los violines sin tropezar milagrosamente con nadie en nuestro correr por el salón dando miles de pasos alocados.

Cuando paramos después de un rato de danza veo en uno de los laterales la foto de Brandon Lee, una mirada de ternura se queda clavada en aquellos ojos ya desaparecidos. Tenía que estar aquí, es el invitado principal y en parte esta noche está dedicada a él y a su magna película en la que perdió la vida. La gente se para, charla, se dan la mano y algunos un tenue beso de bienvenida. El ambiente comienza a caldearse y pronto el color de las luces, de las velas rojas y entre tanto vestido largo y largas levitas, me hace buscar un balcón abierto. Curiosamente es el mismo que el año pasado acunó nuestro primer beso.

Salimos y apoyada en el mármol que hace de adorno a ese balcón al vacío impresionante, me vuelves hacia ti

Recuerdas el año pasado cuando nos besamos en este mismo lugar por estas fechas?.

Como no lo iba a recordar¡¡¡.

Y una tenue caricia dejas en mi pómulo, mientras tu otra mano me hace acercarme más y más a tu cuerpo. Ahora tan cerca estamos que nuestros alientos se confunden. Estamos tocándonos, acariciándonos y casi rozando los labios… pero no damos el paso definitivo quizás porque queremos saborear cada segundo previo al desenlace.

Mis manos se hacen corro a tu cuello y nuestros ojos quedan fijos los unos en los otros como queriendo calcar este momento del pasado hace un año.

El gélido viento hace presencia en el balcón en ese momento y siento ese aliento tuyo como una nube que me hace embriagar por la pasión. Necesito tu boca y los sabes, pero sabes también como hacerte el remolón.

Me acerco y te alejas un poco más, vuelvo a acercarme y te vuelves a separar. Y en eso que me da el ataque de ira y de tus brazos me suelto, no soy hembra que se pueda ni se deja rechazar….. de mal modo te doy la espalda y mi mirada se pierde en la solemnidad de la noche cuando siento tu cuerpo pegado al mío y esa sensación febril de tu frenesí que ya se apodera de todo tú. Me haces sentir sin hablar el deseo carnal y esa boca que ahora besa mi cuello. Vampiro te vuelves, lacayo de Lestat… pero no muerdes, besas y besas sin parar.

Y de nuevo unidos en ese beso largo, profundo y lleno de pasión roja y negra, nos quedamos en aquel balcón al infinito y de nuevo el viento mueve mi melena despeinada por tus manos y tu cuello queda al aire de su pañuelo adornado para dejar paso a mis besos y también a mis mordiscos…. vampira y víctima mortal.

Me tomas en brazos y sobre la esquina del mármol retiras mi largo vestido, te colocas entre mis piernas y sin poder más me cruzas con tu daga amorosa haciendo que mis entrañas y boca griten blasfemias por el ardor con que me has penetrado mi más bello animal.

Descarado truhan que me has hundido en los instintos más bajos, o quizás son alucinaciones que con el baile y el vino me hacen ver lo que quisiera hacer. Que va¡¡¡, allí te tengo poseyendo y poseído por el amor y el sexo. Eres mío y yo tuya aunque en este momento no sabemos donde cada uno está.

Y en ese momento en que los pétalos de las rosas caen en los suelos y los capullos se abren por el calor de dos cuerpos que se aman hasta la eternidad, tu boca exclama al cielo y a los infiernos: “TE AMO” y en ese grito dejas tu cuerpo, tu vida y hasta te siente morir un poco más. Llena mi vientre, vida mía y ese amor latente que me hace suspirar hace que mis manos se apoderen de tu rostro y te bese, no te vayas sin mí, te digo como un suplicar.

Y en la esquina del balcón de mármol los dos nos quedamos quietos, disfrutando a no poder más. Y en ese momento alguien ha entrado en el balcón con una copa en la mano…. ha mirado y se ha vuelto: perdonen no he visto nada, dice el indiscreto…..

Nos aseamos un poco, vaya con el coito entre mármoles… ha sido infernal. Tocada de rojos colores, la cara me miro en un espejo… como me ves??… llena de mí, respondes con una sonrisa casi de diablo… eres lo más….

Y seguimos la noche entre bailes, abrazos y besos y esa música que de violines sale y nos embriaga y dan las dos y las tres y casi las cuatro. Rotos los pies, las manos sucias y los cuerpos maltrechos nos vamos acercando a la salida para de nuevo en coche marchar.

Y a la salida, la plañideras de nuevo sueltan pétalos de rosas rojas: Flores para los muertos¡¡¡, exclaman… Y tu sin cortarte, miras para arriba y les grita: Muertos de celo estamos y si queréis lo podemos demostrar.

Tirando de tu brazo te meto en el coche, menudo lío has metido¡¡… dale cochero y el coche desaparece por el camino oscuro mientras tu risa se escucha en el silencio de la oscuridad.

Y sin desnudarnos siquiera nos tiramos al lecho, pronto la aurora llegará y nosotros estamos tan “idos”, que ni siquiera vamos el avión a necesitar para el regreso a nuestra city y a nuestro hogar.

 

 

®DAMADENEGRO2005 (recuerdo de la noche del diablo 2005) 

®DAMADENEGRO2005
 

LA CENA

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Vestiste mi noche de ambiente cargado, ese ambiente que dan las velas cuando están a punto de decir adiós.
Grandes candelabros de plata soportaban los cirios a medio consumir.

En la mesa una vajilla prestada de un antiguo familiar, cubiertos de plata brillaban
con esa tenue luz que da la decadencia de unas costumbres ancestrales.

El mantel caído casi a rastras del suelo era el soporte fiel a esta estampa de siglos pasados,
morada isabelina de grandes ventanales, que sabes, que instuyes que me fascina.

El coche ha llegado hasta la puerta de la casona perdida en el campo, los grandes álamos lloraban bajo
el viento de poniente como si reclamaran los cálidos aromas que otros vientos más estivales traen a sus ramas.

He bajado dejando caer mi capa roja sobre uno de mis hombros y bajo el encaje rojo
de un vestido prestado he levantado los ojos ante la puerta alumbrada con dos antorchas vibrantes.

La puerta se ha abierto ante mí, dejándome un perfume a jazmines secos,
mientras tu figura se dibujaba como una fantasmal aparición en medio de la noche.

Tu mano fina y alargada se ha adelantado a tu cuerpo ceñido con traje de
rayas muy años 40´s y una mirada profunda me has dirigido hasta el fondo de mi corazón.

Un violín ha desgranado unas notas de Para Elisa,
nombre equivocado en este caso, pero muy adecuado para el panorama que se abría ante mí.

Del brazo me has llevado hasta el gran comedor,
donde las velas han hecho que tus ojos brillen con una luz especial.

La doncella ha traído una sopera inglesa, hermosa y
amarillenta por los años, sirviéndonos el primer plato.

Te has levantado de tan alejado lugar y te sientas a mi lado,
casi pegados, así no podemos cenar.

Y entre sorbo y degustación, tus ojos y los míos se han
clavado llegando hasta lo más profundo de los dos corazones.

Ya no suena el violín, pero un ritmo punzante nos ha arremolinado el alma
hasta que las dos manos han quedado unidas. Frías están, pero ese frío ha penetrado por mi piel y
se ha calentado al transcurrir por mis venas y llegar hasta el corazón lleno de ardor.

Qué tienes hombre ¡¡ que me haces morir.

Poco a poco has pasado tu brazo por mis desnudos hombros y
has dejado un beso casi robado en mi cuello,
no puedo seguir con la cena; ésto no podrá tener fín.

Y en remolinos de deseos me he puesto de piel y en esa mesa de culto,
donde lo sagrado y lo pagano se dan la mano, hemos hecho el ritual del amado/amante
que me llevó hasta la infinidad de aquel techo que de pinturas de ángeles bellos cerraron los ojos para
no ser testigos de tal batalla.

Mi hermoso ángel, dulce y frío a la vez, no de mármol fabricado,
sino de bella piel. Moreno y dulce varón que me posesionas cada vez más.
Qué embrujo me trae y me atrae ante tu presencia bajo cualquier escusa para poder disfrutar¡¡

Y el hermoso, hermosos besos dejó en mi cuerpo que se sintió como un alimento en esta mesa preparada para cenar.
No sé si fuí el comienzo o el postre de tus alimentos, pero me sentí tan principal que ni el caserón antiguo,
ni las velas consumidas, ni la vajilla inglesa, ni el mantel descolorido
han sido jamás testigo de tal festín sexual.

Y la guinda he puesto en el postre, mi manjar principal;
que poquito a poquito he lamido y en uno de esos arrebatos me he comido hasta llegar al final.
Postre de leche batida, nácar de ángeles dormidos, fresa de color rojo, placer de dioses, sin dudar.

Y huyendo de tanto frenesí salí por la puerta corriendo y mirando donde me espera el coche que me traerá de vuelta;
pero ay de mi¡¡¡ el ángel ha abierto sus alas y me ha arrebatado de mi sillón y
en vuelos me ha llevado por las escaleras de madera arriba, arriba hasta el dormitorio llegar.

Y ni los arrullos del viento, ni el cantar de los hijos de la noche
han podido calmar los gemidos del placer que de nuestras gargantas han salido haciendo a todos envidiar.

Suena de nuevo el violín, en esta marcha final.
Tu & yo quedamos unidos y unidos amanecimos,
amor para siempre y hasta el final.

®DAMADENEGRO2005

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Jack-Twist: BROKEBACK MOUNTAIN

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Unas lágrimas han florecido en tus ojos, dulce amor que perdido estás entre la ambigüedad de tus sentimientos. Resbalan pesadamente hasta llegar a la comisura de tus labios, esos mismos que recuerdan los besos dados en la soledad de las montañas. Los mismos que besaron sus rubios cabellos mientras el viento despejaba vuestros rostros dándole paso a la primavera. 

Lloras porque te sientes perdido entre tantas cosas en contra. Lloras porque sabes que jamás podrás tenerle para tí sólo sin enfrentarte al juicio de la sociedad. Y esas lágrimas son el único testigo de tanta impotencia, de tanta cobardía ante los hechos ocurridos sin saber cual iba a ser su final. Qué te queda?…. un recuerdo nada más. 

Y el camino se va alargando convirtiendo en kilométrica tu distancia entre el amor y tú. Tan pronto has sentido las garras de la seducción y en cambio que poco te ha durado. Ahora con una mano aferras el volante de tu vida y con las otras tratas de combatir esa cólera que se deshace en llanto ante la impotencia de no poder hacer nada más. 

Jack… Jack que has dejado tu huella joven en las montañas de primavera; nada podrá ser igual entre él y tú y entre vosotros y la humanidad. Los restos del amor aún se conservan frescos en tu ropa; esa misma que irá él un día a buscar porque es lo único que realmente ha sido auténtico en su vida, en vuestras vidas. 

Jack… Jack tu nombre ha cambiado la juventud por amargura y se desploma por tus mejilla adoradas hasta el infinito de tu corazón que ahora está partido en dos. 

Amor, con el mismo nombre pero con diferente destinatario; un destinatario que se asomó a tu vida un día en que decidiste pasar el verano en las cumbres de los montes llevando las ovejas de un lado para otro mientras en tu corazón florecían rosas con largas espinas. Rosas de amor cuajadas de espinas dolorosas que la sociedad clavó en tu cuerpo aún latente con un último suspiro que fue para el amor de tu vida….. Así dejaste este mundo en la cuneta de una carretera como la que hoy te aleja de tu verdad, de tu otro yo. De ti mismo. 

DAMADENEGRO2007

 

DULCE HENRY

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Dulce Henry que un día decidiste abandonar la noche para volverte más humano; y entre risas y trazos de dibujos mirabas con curiosidad los inventos de este siglo.

Dulce Henry que me dedicas tu atención entre enamorada y deseosa de pasión, que miedo me da tu cercanía, quizás porque ese ansia de sangre se lee en tu boca tan próxima a la mía.

Dulce Henry que te abandonas en un sillón ofreciéndome esa bella sonrisa que enseñan tus dientes tan felinos, tan temidos, tan deseados.

Dulce Henry que combinas a la perfección esa seducción y ese temor a lo desconocido, quizás no sea malo, pero inmortal?… no quiero.

Dulce Henry ven a mi lado y muérete en mis brazos, dulcemente aunque sea figurado. Te imaginas morir juntos; me imagino vivir siempre a tu lado….

DAMADENEGRO 10/8/2009

 

La Cuenta Final: Joey Tempest

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Nos vamos juntos

pero aún es la despedida

y puede que volvamos

a la tierra, ¿quién sabe?

adivino que no se puede culpar a nadie

estamos alejándonos del suelo

¿las cosas volverán a ser lo mismo?

 

Es la cuenta regresiva final

la cuenta regresiva final 

nos dirigimos a venus

y todavía seguimos en pie

porque puede que nos hayan visto

y nos acojan a todos nosotros

con tantos años luz de camino

y las cosas por encontrar

estoy seguro de que todos la echaremos tanto de menos 

es la cuenta regresiva final

la cuenta regresiva final

nos vamos para siempre

es la cuenta regresiva final

pero aún es la despedida

nos vamos para siempre

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