EL PRINCIPE ENCADENADO

 

Volví, tenía que volver porque soy mujer que ama el peligro y la novedad, porque la meta lejana se convierte en un reto y porque allí encontré algo que nunca había visto en mi larga vida… nuevas sensaciones y nuevos relatos que poder componer basados en experiencias personales… había que volver a ver cara a cara a este ser traído de lejos que penaba su condición en la oscuridad de un sótano y que cantaba canciocillas llenas de súplicas y amor.


El profesor se había quedado en trance, su mente no había asimilado que yo tuviese el valor y las ganas de volver a estar allí abajo con este ser, pero comprendió que mi vida se había compuesto a base de retos conseguidos y ésto no era más que una nueva meta a cumplir aunque estaba jugando con la muerte y con el peligro en su más ancestral esencia.

Dispuesta a todo bajé los escalones del sótano, algo volvió a oler a flores marchitas, la respiración de alguien volvió a ser cada vez más sonora y asfixiante.. crucé la pequeña estancia que me llevaba hasta el reja. Allí estaba enfundado en una camisa blanca, me imagino que algo pasó por su cabeza porque esta vez no me suplicó ni me cantó… simplemente se echó hasta aplastarse contra el muro del fondo para dejarme sitio, el sitio que necesitaba para obrar a mi gusto. Sus ojos resplandecían en la oscuridad, ese azul plomizo se quedó clavado en mi rostro mientras abría el candado de la jaula. No había marcha atrás, a todo o a nada.

La puerta se abrió por sí sola, con todo el peso de las rejas que enjaulaban a este joven venido del centro de Europa en no se sabe bien qué condiciones pero que presentaba un aspecto real y llamativamente deseoso; un nuevo aroma inundó el recinto cuando me dijo Hola¡, quizás salió de su garganta o simplemente me lo imaginé yo en mi emocionado paso hacia lo desconocido, un remanso de flor de jazmín, siempre unido a la primavera que hizo también que el grado de humedad bajase y un calor tenue diese a las mejillas de este chico un suave rosado. Sus brazos se abrieron en cruz, dejándose apoyar de espaldas a la pared y curiosamente en la superficie que estaba en contacto directo con su cuerpo, la piedra se tornó mármol con vetas rosadas. La camisa quedó abierta dándome a entender que su entrega era total y hasta me imaginé un rojo corazón latiendo con el ritmo del mío… qué lejos estaba de saber que la muerte no tiene corazón y menos latiendo.

Con los ojos puestos en los suyos, azulado reflejo de pasión, labios que se entreabrían en una sonrisa perturbadora, manos que acariciaban la pared, lo áspero se convirtió en terciopelo, el olor a humedad a lirios salvajes, el camastro donde dormía se volvió lecho de rasos vestido, y la camisa se deslizó suavemente por su pecho hasta caer al suelo solo sujeta por su cintura. Qué pasaba? que estaba tramando esta bella criatura?

Casi siento su aliento en mis mejillas, una mano se desprende del soporte de la pared y se dirige hasta mi rostro acariciándolo con los dedos. Me dejo tocar y deseo hacer lo mismo porque la atracción me poseía cada vez más. Estaba embrujada por el brujo joven y bello, en manos de infernales lazos cubiertos de guantes de seda. Ay perdón Señor voy a caer en pecado¡

continuará….

DAMADENEGRO 2/4/2009

 

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 .

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