OLOR A VAMPIRO

Quedé aprisionada en el halo de aquel recinto; la humedad, el olor de las piedras acariciadas por una luz tenue que todo lo ponía color sepia; quizás el aroma de un sabor rancio, perdido en el tiempo, rodeándome como si quisiera aturdirme en esa penumbra peligrosa donde la vida y la muerte se dan la mano; todo hacía que mis deseos de alejarme de aquel lugar quedaran suspendidos en eso precisamente, deseos…

La luna apareció por la pequeña ventana de aquel torreón que habían convertido en habitación del Parador y sin embargo, conservaba toda la historia en sus paredes, piedras rudas y sin ningún aditivo moderno que servían tanto de defensa como de ofensiva. Y mi corazón cabalgaba por sus cuatro rincones en busca de ese olor difuminado por mi perfume y el propio del lugar. La idea de pasar la noche en aquella habitación se me hizo una locura en la cabeza; cuándo tuve la primera idea de poder descansar en sitio tan especial y a la vez tan peligroso por minutos.

Me fui al cuarto de baño y llene la bañera hasta el tope, quizás lo único moderno que había en ese lugar, las paredes seguían siendo de piedra oscura y maliciosa que parecían mirarme deseosas que quedara desnuda al completo. Un pie después del otro y sentí ese agua tibia que descansó mi cuerpo después de un día de emociones y viajes a lugares únicos… me quedé sumergida en el agua espumosa que con las sales recibió un tono rosado que iluminó el recinto de mil reflejos. Las guardaban en sus formas originales y la sensación de que el techo de vigas traídas más allá de los mares hicieron que perdiera el control de las distancias.

Un nube se fue formando ante la pequeña ventana del baño, en un principio pensé que era el mismo vapor de mi bañera, pero poco a poco fui descubriendo la figura humana que se hacía más compacta con el pasar de los segundos…. era la figura de un hombre… qué iba a hacer allí sola?.

Los ojos se volvieron felinos mirándome, la boca entreabierta dejaron unos colmillos blancos y afilados y poco a poco se fue acercando hasta el baño. Era para dar terror y sin embargo, no tenía miedo. Su camisa estaba abierta dejando el pecho blanquecino a la luz de los candelabros de tenue bombilla y sus manos se alargaron hacia mí, con dedos afilados que hicieron doblarme sobre mi misma ante la visión de algo tan terriblemente peligroso pero a la vez tan deseado.

Peligro y deseo, siempre unidos en mi vida como un sello personal. Y dejé que se acercara más y más hasta que llegó al filo de la bañera donde yo dejé de abrazarme pudorosamente y mis brazos cayeron a ambos lados del cuerpo. Allí me sometía a esa mirada llena de encantamiento, pero de un encantamiento que podría terminar en muerte.

Sentí sus poderoso brazos levantarme del baño, chorreando agua me envolvió en una toalla blanca y apoyó mi cabeza en su hombro, el roce de la camisa hizo que mi olfato se quedara impregnado de ese olor que tienen los arcones antiguos cuando son abiertos después de mucho tiempo. Y sin embargo, algo sexual y desmedidamente íntimo me invadió de tal forma que le deseé como mujer…. es posible que mis pensamientos fuesen leídos, la boca de mi aparición se volvió levemente y se unió a la mía dejando que un jugo de placer nos embargara.. a qué sabían aquellos labios?.

La pregunta quedó en el aire quizás porque aquella boca no estaba para hablar, solo besar y hacerlo cada vez más apasionadamente, mis deseos se fueron incrementando poco a poco de tal manera que ya no había manera de parar lo que allí había comenzado. Me volvió a tomar en sus brazos y me llevó hasta el lecho, donde el dosel de terciopelo rojo se convirtió en cortinaje de túmulo de amor… Dios, como pueden haber túmulos de amor?

Qué dulces me resultaron los susurros que no entendía, qué suave sus brazos y manos alrededor de mi cuerpo cuando quitó la toalla y apartó su camisa, qué podía decir ante la presencia que me resultaba tan familiar y sin embargo, su recuerdo tenía las raíces perdidas en el pasado… quien era?

Entre caricias y besos le conocí por completo, me perdí en ese selva virgen que se descubre una sola vez en la vida, me hice bañar en esas aguas salvajes que salían de su manantial y su boca y sus ojos se convirtieron en faros de referencias; su mirada se volvía entre tierna y salvaje, según fuese la embestida del salvaje que todos llevamos dentro.

Me llené del espeso cortinaje blanquecino, con aroma de macho en celo, sus luceros se volvieron blancos porque había llegado el momento del origen, cuando el hombre deja toda la carga de civilización y se vuelve en animal, en deseo primario en origen creador. Me volví hembra y mujer al mismo tiempo devolviendo cada movimiento en miles de caricias y sin embargo el final fue para dejarse plasmado en la retina y no olvidar jamás. Se levantó con medio cuerpo clamando alaridos que me hicieron temer por mi vida y porque fuesen oídos por el personal del servicio… y sin embargo, nadie escuchó nada.

Cayó como caer un imperio, de repente y con el peso del cuerpo sobre el lecho… miré sus ojos y el tono blanquecino aún no había desaparecido y sin embargo, aquellas manos volvieron a su tono rosado, se ocultaron las uñas de nuevo en sus dedos y aquella blanca dentadura se plegó sobre sí misma ocultando los colmillos terribles que había temido…

Fue una noche especial, una noche en un lugar único en el mundo, una habitación que te hace transportar en el tiempo, un lugar que es pasillo para personajes que han existido hace mucho o que quizás no hayan existido nunca.

Fue la noche con un vampiro.

DAMADENEGRO 3/1/2009Safe Creative #0908244267718

 

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