LA CONFERENCIA

Ha sido curioso verte y observarte en una conferencia sobre el tema de la poesía. Quizás porque nunca había tenido la oportunidad de contemplarte en público hablando de algo tan especialmente íntimo como son los pensamientos del corazón. Quizás porque no corren tiempos para abrir el alma y decir en público lo que realmente se siente. Quizás porque eres hombre de un carácter digamos duro, para que estuvieses ante un grupo de personas hablando de poesía.

Antes habíamos tenido la oportunidad de hablar con Luis Eduardo Aute, que presentaba un libro de poesía precisamente, y que encadenaba su trabajo poético con sus dibujos y pinturas. Tuve mis intercambios de ideas con él. Le conocía desde hace tiempo, le he seguido durante sus numerosas facetas artísticas, sin embargo debido a esa pertenencia a la misma generación, mis ideas sobre la vida no estaban muy en su línea. Su mundo es demasiado deprimente, demasiado de ser abandonado por los sentimientos y abrumado por el fracaso sentimental.

El mío en cambio es de una visión positiva de la vida, la alegría nunca me ha abandonado y espero mucho de todo y de todos. Es quizás lo que más interesó al genio y precisamente tú has sido testigo mudo y quizás un pelín admirado, de como dos personas que casi tienen la misma edad ven el mundo desde dos puntos tan opuestos. Pero eso es la base de la existencia. Es la manera de que cada uno tome el camino…

Y después me coloqué en esa primera fila para verte hablar de algo en lo que eres un experto, pero que a pesar de conocerte tan profundamente, no había tenido la oportunidad de poder ver como te desenvuelves en ese mundo tan apasionadamente íntimo como es la poesía y más aún cuando se trata de poesía del sentimiento.

Hombre de letras curtido y culto, de tus labios besados mil veces han salido palabras que se han perdido por todos los rincones de mi mente. Te he visto más apasionado en tus palabras, en esa forma en que has leído versos ajenos y que me han descubierto algo nuevo de tí. Esos sentimientos que han revoloteado por la pequeña estancia de la salita de conferencias han llegado a mi alma enamorada, llenándola de candor juvenil.

Y te han brillado los ojos cuando haces referencias a esos amores locos, esos amores que no están encasillados en cánones sociales y que a pesar de ello son los más hermosos que existen en el universo, precisamente por esa cualidad: no ser normales según las críticas sociales.

Y me he sentido mencionada en ciertos versitos buscados en pequeños libros de poemas, cuando haces referencia a la renovación celular amatoria, a la vuelta al renacer del corazón, a la vida inconclusa sin tener la oportunidad de disfrutar de lo que se llama razón primordial de los primeros latidos vitales.

Y quizás tu mirada se ha encontrado con la mía cuando has hecho referencia a esos sentimientos que se creían olvidados y que de pronto han renacido, olvidándose de todo tipo de normas establecidas por no se sabe quien.

Y he notado como el rubor subía a tus mejillas, como si de un adolescente se tratara, cuando has confesado públicamente, que hablabas de esa manera porque estabas enamorado.

 

Y más aún cuando tus manos gesticulantes que acompañaban tu charla en esos momentos más personales, me han señalado dos veces. He sentido la mirada del poco público que se había congregado en la salita como si realmente descubriesen la faceta oculta de una servidora.

Me he sentido más unida a ti que nunca, porque estabas hablando de sentimientos que nos unen, que hemos descubierto los dos a la vez y en el mismo momento. De experiencias que nos son comunes, de sensaciones mutuas, de conclusiones a dúo. Naturalmente no has dado nombre, pero en el ambiente de palpaba ese renacer que se había creado en tu mirada y esas sonrisas tímidas de niño cogido en falta que has reflejado ante todos cuando hablabas de algo tan personal como es el amor poético.

Has incluso leído algo de lo que recientemente has escrito y que debo confesar no conocía y me ha fascinado que hayas descrito tan a la perfección ciertas escenas que me son familiares.

Has hablado de la conquista de tiempos perdidos, de vuelta a tiempos pasados, de sentimientos dormidos y de placeres celestiales.

Y para guinda me has señalado y has dicho públicamente: esta mujer es mi musa… en todo

Y la mirada curiosa de muchos me ha hecho mirar al suelo, como una niña temerosa ante su primer pecado carnal. Me he sentido a la vez orgullosa de ser lo que habías confesado y a la vez vulnerable ante todos los que me creían una roca.

Y debo confesar que no me ha importado que haya sido cotilleo en la sala después del final de tu discurso poético, porque sé que está relación es un poco especial y se sale de normas…. pero precisamente ese rumor me ha hecho sentirme distinta, porque me he sentido muy unida a ti en estos momentos y porque seriamente te confieso que me has vuelto a enamorar con las palabras, con tus sentimientos lanzados al viento y a los oídos de todos.

Hoy me he sentido viva porque tu has hecho que haya vuelto a vivir mi plenitud de mujer en todos los sentidos…                                                 Texto®DAMADENEGRO2005Safe Creative #0811281686360

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