LLANTO

Las lágrimas han bañado esas mejillas de piel virginal, una súplica ha salido de tu garganta,  hombre se ha vuelto niño y pide que sus deseos sean órdenes. Y sin embargo, allí abajo ha quedado el objeto oscuro de tu deseo; solo en la oscuridad suplicas, pides y lloras.

Quien va a recibir tu suplica? Quizás un capricho de niño consentido pero ya  con una edad. Lloras de impotencia, quizás también con desdén. No sirve tal, sigues envuelto en tus dudas, allá abajo ella borda con exquisitas manos las labores herederas, puntos sobre seda, rosas y demás flores que pronto abrigaran su cuerpo cuando llegue el invierno, sueño de invierno, cama de ébano,   mullida con colchón que mucho asemeja a aquel antiguo que acuno sus años de niñez.

Llora el bello, llora de impotencia ante lo evidente: el tiempo.

©DAMADENEGRO 14/8/2012Safe Creative #1208142121419

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