HUELES A MAR – HUELES A BOSQUE

 

Te presentí cuando paseabas por la habitación a media luz de aquel hotel; quizás había leído mucho sobre las historias de brujas que asolaron ese lugar hace dos siglos y todavía estaba el tufillo a hoguera escondido en los rincones de aquel edificio que fue testigo de tales hechos. Había buscando datos para un estudio sobre esas magas malignas que asustaron a jóvenes y viejos en aquellos tiempos llevando incluso al borde de la histeria a más de uno. Pero algo me hizo abandonar la lectura de mis apuntes sentada en el salón de aquel hotel con sabor a época y creo que el subconsciente actúo tan rápido que no pude procesar el olor que me llevaba hasta ti.
Qué olor puede levantar la atención de una mujer sentada en el hall de un hotel metida en la lectura de sus escritos?.. ya es difícil verdad?. Pues ahora puedo decir que existen olores que levantan la curiosidad; quizás sea el tiempo, quizás un doble sentido de la percepción… quizás …. el halo de brujo que embruja….. quizás tú.
Y mis ojos se quedaron prendados de tu presencia, mientras trataba de averiguar que hacías en aquel lugar sin maletas y al parecer, sin horizonte buscando aquí y allá. Y fue entonces cuando se unieron las dos miradas. Me buscabas? me pregunto …. ahora sé que me buscabas, si..
Como felina que soy , estudié mi estrategia para que el encuentro fuese lo más parecido a la casualidad. Me levanté tranquilamente y poco a poco me fui acercando a tu persona con la intención de tomar la prensa que estaba depositada en la mesa de cristal situada a tu lado. Pensado y hecho, el paso tranquilo no levantó tu interés y me acerqué sin más, al pasar a tu lado el olor de bosque me invadió de nuevo y cogida la prensa me di la vuelta para pasar de nuevo cerca muy cerca de tu lado. Y fue precisamente cuando nuestros hombros estaban en línea cuando unas palabras salidas de tu boca me dejaron helada y pegada al suelo de mármol del hotel.
“Hueles a mar”….. es difícil definir los sentimientos y la sorpresa que se siente cuando alguien situado en pleno corazón de las montañas te dice que hueles a mar.
“Y tu a bosque”… nos quedamos juntos con el paso cambiado y la dirección cambiada. Y es así como nuestros rostros giraron hacia el otro, verdosos y negros, mar y azabache. La sonrisa asomó la muy truhana en sus labios que habían tomado un matiz morado quizás por la presión de un auto-bocado, queriendo parar los pensamientos. Qué mirada ¡.. Qué hacíamos los dos parados en medio del salón con personas por todos lados hablando, leyendo o incluso reclamando algún servicio?
Sin pensar los dos cuerpos como siguiendo el compás de una sonata, nos fuimos hasta la puerta del ascensor, ya en la cabina apretamos el mismo botón, 13 , y el camino hacia el cielo se hizo lento y pesado y el olor a bosque se hacía más fuerte. Se encendió el 13, se paró la cabina, se abrió la puerta y los dos tomamos la misma dirección. Ni pensé que ese no era mi piso, ni pensé nada más; esa era la dirección que debía tomar.
Habitación 1313, cosas de la casualidad también, la puerta se abre con la tarjeta magnética, se enciende una luz al fondo, ambiental y cálida, todo toma tonos marrones, se deshacen las figuras de los muebles y solo el cielo nocturno se destaca al fondo. Siento tu mano en mi cuello, tu aliento en mi nuca y el olor del bosque me llena hasta el interior del alma. Qué me estás robando?….
El roce de tus labios en la comisura de los míos hace que me deshaga en placer y el pastel del beso se deshace en mi interior. Roces humanos, latidos animales que hacen trotar los hermosos caballos que son los corazones. Quizás sea tiempo de meterlos en sus establos calientes y protegidos. Qué belleza de acto¡¡¡
Y las sábanas de lino con tono cálido y mejor calor se extiende un manto de versos y besos que abandonan los labios para dejarse posar en los sitios más insospechados. Ya la luna se ha ocultado y un trino lejano se deja escuchar. El hombre se vuelve para mirar el balcón, quizás sospecha la proximidad del día. Se levanta y se viste para dejar una sonrisa suspendida en el aire como el hasta pronto que pareces decir sin pronunciar nada. Y hacia el balcón se va y sube sobre la bella reja adornada y desaparece.
Con la boca abierta por el asombro me quedo mirando la oscuridad que se torna claridad poco a poco sin poder comprender que ha pasado. Es mi habitación, nada ha cambiado desde que la dejé, quedaron mis maletas al lado del armario y el abrigo caído sobre el bello sillón. Nada ha cambiado y sin embargo algo ha pasado. Casi como una llamada mis ojos se dirigen al calendario digital de la mesita de noche.
“Viernes 13”

Nada más que comentar ……………..
DAMADENEGRO viernes 13 de febrero del 2009Safe Creative #0811281686360

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