NOCHE

La niebla se adueñó de la calle, quizás la humedad subió grados en poco tiempo y el silencio se vio roto por una respiración entrecortada que parecía más bien el cántico de un moribundo en la recta final.

Seguí el camino de la calle extranjera sin mirar para atrás porque realmente esperaba esta presencia en cualquier momento, a eso había ido allí para encontrarme con el señor oscuro que se escondía entre la niebla quizás pensando que había encontrado una víctima para saciar su sed por una noche.

Mis pasos se fueron acortando para que las distancias no fueran un obstáculo en nuestro auto-programado encuentro y mis manos se hicieron puños para evitar el posible temblor que el esperado temor pudiera aparecer. Se acercaba poco a poco porque sentía ese frío que la presencia de la muerte daba y que también había conocido a lo largo de mi vida. Tantas veces se me había presentado que incluso la olía en la oscuridad de la noche.

Pero la tentación de conocer en persona a uno de sus hijos preferidos era superior a un temor físico cualquiera, seguí el camino un poco más y al doblar la esquina hacia la calle donde me hospedaba una mano me agarró el brazo deteniéndome en seco. No me volví, continué en el mismo lugar con la mano sujetándome en brazo y esperando que él o ella quizás, se presentará. Y fue él quien poco a poco se fue dando la vuelta a mi alrededor hasta ponerse frente a mí sin dejar de sujetarme.

Y los ojos inyectados en rojo me miraron como queriendo meterse en mi cuerpo o incluso en mi alma… quizás la tenencia de alma fuera el mayor atractivo que tenía puesto que en eso nos distinguíamos en general. Gente con y sin almas. Dura lucha en la recta final de la civilización.

Adivinaba sus largos dientes en la boca cerrada con presión; quizás no quería que lo viese de esa manera o quizás porque pensaba divertirse con mi miedo. Había sido el modo vivendi de la especie durante siglos. Pero no fue así, estaba preparada para el encuentro desde hacía mucho tiempo y por supuesto deseaba probarme a mi misma que podía resistir el poder de sugestión que tenían estos seres.

Un olor a humedad, a moho crecido se apoderó del aire muy cerca de la casa donde vivía en mi visita a aquella ciudad escogida adrede para el encuentro con los señores de la noche. Y sin embargo no pude evitar un gesto de dulzura cuando le tuve frente a mí. Y quizás por ese motivo levanté mi mano hasta su rostro frío y rígido para tocarle levemente y hacerle una caricia.

Sus ojos parpadearon varias veces porque se había quedado fuera de onda con este gesto, y aflojó su apretón de mi brazo; en ese momento aproveché para retomar el paso hacia mi casa y me siguió con paso firme pero la duda se había apoderado de su cuerpo frío. En los tres escalones que daban acceso al portal, me volvió a agarrar adivinando sus uñas largas en mi carne aunque no apretó mucho… me volví para saber que quería pero no dijo nada. La mirada fija en mis ojos me dijeron que estaba a mis órdenes.

 

Continúe la subida y la entrada en blanco y negro por esas losas antiguas que adornaban el recinto .El portón se ha cerrado, atrás queda el hombre, sus ojos inyectados de deseos carnales o sedientos?. No dudo me acerco a él, quizás el olor a humano le seduzca o quizás me arrastre a los precipicios de la muerte. Me toma en sus brazos, me acerca y me huele… yo también lo hago, quizás por saber la diferencia, el aliento de la muerte, el abrazo de un muerto y nos quedamos suspendidos en medio de la entrada : o mi casa o nos vamos al infierno¡ me digo valientemente.

No dice nada, me sigue al piso por las escaleras, abro la puerta y dejo la llave puesta no sé por que razón, pero lo hago. Me mira, se acerca y su mano acaricia mi brazo. Tibieza frente a frialdad. Estarán igual los corazones muertos?.

Me seduce en el pasillo, sonríe con su torpeza o quizás no esperaba que fuese su reacción así; me fluye la sangre en las sienes y él sin embargo, sigue frío como el mármol. Pero algo ha cambiado, el hombre se libera de sus ataduras de diablo y se convierte en amante y no odiado. Razón para luchar contra el destino, inesperado?.

Nos vamos hacia mi habitación, la puerta ha dejado entornada; quizás intente huir. No creo, está demasiado prendado. Amores peligrosos, amores con vampiros, amores distintos o simplemente que vamos con la moda…. o en un sueño nos hemos quedado. 

DAMADENEGRO 12/8/2009

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