JAULA

Bajé sin dudar los escalones de la mazmorra, aquella que permanecía cerrada desde hacía años, pero el profesor quiso enseñarme algo de sus nuevos descubrimientos; uno de tantos que encontró en sus viajes al centro de Europa, un lugar escondido donde estaba quizás su más querido tesoro.

Los escalones se me antojaban cada vez más anchos, un olor a humedad empañó mis pensamientos mientras poco a poco llegaron a mis oidos un susurrante tonillo como si alguien cantara una canción bajito.

El profesor miró para atrás queriendo iluminar mi camino que se fue haciendo cada vez más pesado y esa pesadez se fue adueñando de todo mi cuerpo y casi de mis pensamientos. El tonillo se fue haciendo tenue, rutinario y casi un letargo en mi mente.

Terminaron las escaleras, la luz apenas daba una imagen clara de lo que allí abajo se ocultaba, la canción se fue haciendo más melódica. Y el ambiente se llenó de un olor especial a flores marchitas. Vi algo moverse al fondo, parecía una reja…

“Ven a mi, amor de mi vida, ven a poseerme, ven a liberarme de las ataduras”… la canción se hizo eco en mis oídos y en mi corazón…

Y allí tras la reja unos ojos felinos miraban, se esparcía su luz por todos lados, “ven a mi, te daré la vida”…. Y el azul metálico de esa mirada apasionada me fue poseyendo por segundo… “ven hazme tuyo otra vez para la eternidad”…

Sin saber la razón me fui acercando cada vez más, atrás quedaba la voz del profesor … No lo hagas ¡¡¡¡ …. “ven a mi, a mi”… y esa mirada de ternura que me ofrecía ramos de rosas marchitas.

Llegué hasta la reja, afiladas manos blancas como el mármol trataban de hacerse hueco entre las ranuras… “ven a mi, ven a mi lado”….y esa boca suplicante que me pedía….”libérame de mis cadenas, mi amor”.

Y casi rocé su mano con la mía, fría, sin latido… y esos ojos que de fuego parecían; la boca se ofrecía para beso ritual y sin embargo, al acercarme algo más… se fue convirtiendo en ira, y sus dientes blancos se afilaron aún más cuando en mi muñeca y en mi mano sintió la sangre correr… “ven sé mía”….

Y corrí hasta las escaleras, ni pude pronunciar palabra alguna y a lo lejos aún escuchaba.. “ven y dame libertad amada mía”. 

DAMADENEGRO 17/3/2009

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