INTRIGA

Tengo aun la sensación de ese aroma en los labios, porcelana con suaves rosas, filos de plata, cubiertos de siglos pasados y que tuvimos la suerte de tocar en aquella casa que parecía salida de un sueño.

Presentarnos de la mano fue motivo de risitas escondidas, lo siento por quienes aun se sorprenden de estas cosas. La mesita de la sala de estar era un pequeño museo, casi no cabía la bandeja con las dos tazas y la tetera. Me encontré inmersa en un pensamiento extraño, pensé que aquella vajilla había sido testigo de muchas cosas. Percibía las vibraciones. Un extraño repelús recorrió mis brazos y de pronto, tu mano firme me hizo salir de estos pensamientos oscuros.

El te era como una droga, me adormeció en ese butacón de grandes orejeras; el roce de su terciopelo era como una caricia. Me sentí acariciada por tus brazos y era simplemente los brazos del sillón. Suave, suave….

No pude remediar mirarte a los ojos, una sonrisa cómplice ilumino tu rostro, algo me hizo sospechar que planeabas después de esta cita. Bello con camisa italiana, jersey beige, vestido para la pasada usanza de la visita cortes a casa pudiente.

La cortes dama que nos hacia los honores miraba a uno y al otro como queriendo adivinar si había algo que se salía de su campo. Me refiero al cotilleo propio de una sociedad que vivía de los dimes y diretes. Creo que hemos creado caldo de cultivo para que esto se convierta en toda una novela, algo policiaca, algo sentimental..

©DAMADENEGRO 17/9/2012

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