DESVAN

El viejo desván te ha traído de cabeza estos días; pienso que no debería de haberte hablado de él y de su contenido, pero   has estamos husmeando por la casa todos estos días y no había manera de hacerte callar con las preguntas que una tras otra salían de tu hermosa boca.

Sé muy bien  que la curiosidad es grande ante la cantidad de objetos que pueblan esta mi casa y que presientes que todos ellos tienen una importancia enorme en mi pasado. Sé que sospechas que aquí se labro algo demasiado hermoso con un final trágico.  Sé que quisieras compartir algo de todo aquello conmigo y no sabes cómo abrirte camino.

Te dejo andar entre los viejos muebles, limpios pero antiguos, todos con ese aroma especial de maderas lejanas, los espejos que pueden reflejar imágenes que para ti son desconocidas, aunque a mí me pueden helar el alma. Te miran; si, te miran porque eres el primero que has llegado hasta aquí o mejor dicho que he dejado que llegue hasta este lugar. Comprenderás pues que eres muy importante para mí dándote ese privilegio.

Abres uno de los baúles, aquel que esta llenos de fotos color sepia y filos doblados, cartas cuyas líneas están casi diluidas por la humedad y el tiempo. Tratas de seguir una pista que tú mismo te has trazado para saber que había en aquella casa que tanto me ha influido en los años de mi niñez-juventud. Allí en un rincón encontraste el otro día una carta, de un rosa pálido que aún conserva su belleza. Trazos con tinta negra de pluma Parker, un regalo, y lees con detenimiento la misiva.

“Te quiero, sabes cuánto y hasta donde soy capaz de llegar y no parare hasta conseguirlo”.

Tus ojos negros se quedaron fijos en los míos porque se llenaron de lágrimas. Trataste de saber que paso, quien era, quien llego a decirme  todas estas palabras. Baje la mirada, no era para menos, los sentimientos se encontraron en mi garganta formando un nudo duro, que no me dejaron hablar.

Del el mas allá alguien se encelaba; manos extrañas y jóvenes estaban leyendo su carta.

Me fui hacia la ventana de rejas blancas, mire el paisaje con los arboles más con mas arrugas  como yo, más viejos pero también más sabios ambos.

Deje pasar el conato de celos, jóvenes deseos de ser protagonista principal pero sabiéndose segundón.

La foto cayo al fondo del baúl, lo cerré con delicadeza porque allí quedaba gran parte de mi corazón y la otra parte trato de acariciar el enfadado rostro del ahora mi joven amor.

Amor, amor, ay amor.

©DAMADENEGRO 21/9/2012

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Un comentario en “DESVAN

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