SANGRE & ARENA

El Circo Romano siempre atrae de una manera especial a quienes han considerado esa época, como la helénica, las más importantes de la historia del hombre.

El Coliseo provoca ese ahogo perturbador, quizás la sangre ha dejado su impronta en las paredes de piedra. Los hierros aún tienen las huellas de quienes lo usaron para morir o para vencer. Y allí arriba en el graderío aún se puede sentir el retumbar de los pies en las losas, los aplausos para los campeones, el relinchar de los caballos y algún grito ahogado del fantasma de la muerte que se esconde en cualquier rincón.

Tenía el tema demasiado trillado porque siempre ha sido una época fascinante para mí, una época de la que he leído bastante pero no lo suficiente para que se analizaran los hechos tal como habían sido.

Pero siempre hay alguien que se atreve con lo nuevo, nuevo no como tal, sino porque se había insinuado pero no expuesto en su más salvaje realidad. Y ha sido el medio rey para hacerlo, una hora demasiado pública para un asunto que siempre ha quedado vedado porque lleva al hombre a la realidad pasada de sus instintos más primitivos.

Ya se ha levantado la polvareda, se ha aguantado hasta esta semana puesto que es el hombre el que ha hecho uso de su fuerza para darnos a entender que era el amo de personas, animales y tierras. Pero esta semana se ha expuesto muy claro que la mujer de grandes posibles en el Imperio Romano tenía igual o más libertad que el hombre. Y ha saltado la bomba; “no, esto no puede ser y en la Tv pública a horas que se dicen que las familias están reunidas viendo la tele”.

La serie hay que decir que viene con un sello ya de por si novedoso; se ha utilizado la misma técnica que en “300” para darle un aire entre el comic y la imagen real. Se han ralentizado las escenas donde la sangre parece saltar sobre nuestros rostros, se nos ha rodeado de un murmullo de voces que gritan al vencedor o al vencido. No hay piedad, ni paz, ni amistad. El único honor es el que sienten los gladiadores cuando vencen a su compañero, siempre con la muerte de este último. Totalmente desierta de sentimientos y llena de bajas pasiones y desenfreno hasta sus más altos límites.

Yo me he familiarizado con este ambiente, siempre he pensado que así vivía una sociedad que había alcanzado el máximo esplendor en todas sus facetas y que tarde o temprano caería como caen todos los imperios, por la falta total de valores. No me he escandalizado con lo que ven mis ojos, porque eso es lo que pasaba en la Roma antigua; no me he sentido herida en mi sensibilidad porque en aquella época ya no había sensibilidad, los bajos instintos es la características de todos los imperios que están al borde de ser colonizados por otros que curiosamente son llamados bárbaros.

No he tenido el problema del horario porque en casa no hay niños pequeños y más aún con todas las cadenas que hay, precisamente tienen que ver una serie que está destinada a personas ya formadas y entendidas de lo que realmente era el Imperio o por lo menos se imaginan.

Curiosamente para ser un Imperio tan grande, la falta de ambientes se nota por su ausencia. El decorado no cambia a menudo. Las jaulas donde viven los gladiadores, el pequeño lugar de entrenamiento, los espectáculos para invitados en la misma arena y la casa del “domine”.

El vestuario deja su firma de deslumbrante en toda la primera temporada, tanto por excesos como por defectos, jamás he visto tan ricamente detallada cada prenda de las vestimentas de los romanos. La situación social también viene estudiada a fondo en los planes a escondidas, los celos, los recelos, las rencillas políticas y naturalmente la obsesión por el poder y el prestigio económico.

La serie en su primera temporada casi a la mitad de capítulos emitidos con actopres como Andy Whitfield, Erin Cummings, John Hanna, Manu Bennet, John Mensah, Lucy Lawless, Viva Bianca y Craig Parker, levanta ampollas en todos los sentidos.

Hay quien dice que es un pecado gordo quererla comparar con la famosa Espartaco, que es un remake de la película de Kubric ; nada de eso, la serie es la vida de alguien que vivió en aquella época de gladiadores y lo que tuvo que pasar para conseguir la libertad tanto suya como la de su esposa que también fue hecha prisionera. Único punto en común es que ambos se llaman Espartaco, pero aquí es Sangre y Arena.

Creo que define bastante bien los nombres que acompañan al héroe y su modo de vida. Vive a base de derramar sangre y casi toda ella es en un foso de arena.

Que hay demasiado sexo en sus imágenes, totalmente de acuerdo. Hay sexo porque los gladiadores no solo servían para dar gloria a sus amos, también tenían que satisfacer sus pasiones y dejar satisfechas en el mismo grado a sus esposas y amigas. Y que esos momentos ocupan la mayoría de las escenas, también de acuerdo, pero el sexo define la condición humana y al exponerlo de esa manera, nos da una idea del grado de brutalidad mental que se encontraba en esos momentos Roma y más aún los romanos.

Que tiene un lenguaje grosero y que puede herir a cualquiera? Puede que todavía haya algún oído no acostumbrado a escuchar estas palabras en cualquier esquina de la calle o en reuniones de amigos o más aún de amigas, adjetivos que se dedican a los mejores compañeros y palabrerío que se utiliza cuando se está en lugares de reunión. Pocas cosas pueden herir la sensibilidad del espectador y si así fuere, pues se cambia de cadena que hay muchas. A lo mejor se encuentra algún programa del corazón en el que se habla perfecto castellano y sin borderíos.

Que hay derroche de desnudos? También es verdad, pero me imagino que estos hombres curtidos por luchas y en condiciones penosas, tenían que estar preparados para todo y naturalmente el ambiente no era como para llevar mucha ropa. Primero porque no tenían y segundo porque vivían en condiciones de miseria absoluta aunque fuesen campeones. Y en el caso de las mujeres tampoco es para sorprender. En el Imperio, las romanas llevaban los pechos al descubierto y las esclavas solían estar desnudas; solo algunas joyas las adornaban.

Que no hay código de moralidad? Totalmente de acuerdo también, pero a esa condición se llega cuando se ha pasado de todo. Quizás si tomásemos esas escenas en el mundo actual, las drogas duras y otras servidumbres antinaturales llenarían todo el espacio.

Yo hasta hora he visto lo que quería ver y lo que pensaba que sería lo que vería y oiría. Nada me ha llamado la atención y tampoco me ha escandalizado. Claro que ya iba a ser difícil a mis años y sin problemas de ver en la Tv lo que quiera porque no hay nadie a quien le pueda dañar psicológicamente la serie.

Por último hay que añadir que en la segunda temporada, el papel estelar de la serie no será interpretado por el herético Andy Whitfield, ha recaído en su enfermedad de cáncer y tendrá que seguir las sesiones de radiación que le imposibilita para seguir interpretando el héroe de la serie. Un tanto negativo que hará cambiar el curso de la serie. Creo que será difícil alcanzar ese grado de pétrea mirada y sentimientos escondidos que reflejaba el rostro del actor que encarnaba a Espartaco.

En fin llegamos a las últimas líneas dedicadas a esta serie que tanto revuelo ha formado precisamente por decir palabras malsonantes, tener escenas de sexo claro y llano y desnudos integrales. Una novedad en nuestros tiempos.

 

DAMADENEGRO

 

Sábado, 26 de marzo de 2011

Un comentario en “SANGRE & ARENA

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