EL LAGO

El lago estaba oculto, teníamos ese rumor de aguas cristalinas desde que éramos niños y nos apasionaba que alguien mayor nos contara historias antiguas, héroes que surgían de sus aguas con poderosa espada de brillante esplendor, ninfas que señalaban caminos cubiertos de hojas muertas… todo en boca de los mayores y un día llegó por fin la oportunidad de encontrarnos con ese lugar del que tanto sabíamos y nunca nos había sido mostrado.

Salimos del camino de tierra, para entrar en unos laberintos de árboles gigantescos, ramas enormes que hacían de suelo verde, mucha humedad que mojaba nuestras caras y nos sentíamos cada vez más emocionado por encontrar el lugar que desde niño habíamos convertido en un edén.

Las raíces se enlazaban en nuestros tobillos, aunque las botas de montañas amortiguaban los roces ásperos y desafiantes y las ropas de verano se humedecían entre el sudor y el esfuerzo en apartar todo el ramaje. Su mano  apretó la mía, quizás porque los dos teníamos la certeza de que esta vez llegamos al lugar. Y así fue, el espesor de las ramas se quedó atrás y el ruido de la cascada acunó nuestros oídos y no pudimos reprimirnos hasta estar abrazados y contemplar por primera vez el hermoso decorado de nuestro deseado paraíso.

El verde tomó todas sus tonalidades  y arrastró con la espuma de la pequeña cascada que caída entre las rocas lisas y planas como escalones de perlas. Ondulantes mareas que morían en los bordes de la gran charca, allí donde los pies no hacían toque con el sueño; nadie supo decirnos nunca si tenía fondo. Y de ese modo nos acercamos más y fuimos dejando las vestiduras a nuestro camino como un reguero de perdidos perjuicios. Y él se tiro al agua dejando ver su cuerpo entero, vestido con el brillo de la espuma y del agua clara que acariciaba todo el terreno amado. Y me llamó victorioso cuando se sintió rey del lugar, con espuma coronado y un trono de grandes piedras donde poner sus brazos poderosos que me ofrecían   para animarme a estar a su lado.

Ya no pude resistirme más y poco a poco con toda la prudencia del mundo me fui hundiendo más y más hasta llegar con el agua a mitad del pecho, me acerqué a su lado y como si fuese una alfombra de agua se tiró sobre las piedras que formaban las variadas y ondulantes figuras de espuma y caída rápida. Y todo él se  convirtió en una figura de porcelana espumosa, deseado y deseoso de caricias y poco tuve a que hacer para no negarme. Era un estreno del lugar destinado para ocultar nuestro amor como si un relicario antiguo se hubiese abierto a la vida.

Cada palabra en el oído se convirtió en un suspiro, jaleado por el caer de agua, entre árboles escondido, entre manos que bajo el suspiro húmedo se convirtió en un deseo consentido. Besos, besos en demasía…. roce de labios, me duele el sabor de tu cuerpo en el mío.

Y se confundieron las aves que quisieron beber en ese sitio, dos cuerpos palpitantes les  habían cogido el sitio. Y entre el roce y el goce tuyo y mío, encontramos el cielo que antes permanecía oculto. Subimos a los aires, allí donde las montañas terminan en pico y en una nube de besos nos dejamos vida y latido.

Y tus ojos azules, agua, deseo y tino… se hicieron turquesas para poner belleza ante los míos. Qué me dio la vida para tener la suerte de compartir esto contigo?.

Espumas se hicieron blancas, puras, el desatino. Se unió el deseo con la máxima cima que nos ofrecía el lugar oculto durante siglos. Aquí me hice mujer contigo y te di nombre ilustre, pues bravo te portante conmigo; caballero a lomos de un potro blanco que la espuma lleva consigo y me monto a su grupa, me caigo a un lado, te beso, mi desatino… ay que dulces son los besos cuando el agua privada de sal corre por el valle mío.

Y corriente, corre abajo como locos por el cuerpo femenino. Desate de masculinidad, desborde de deseo oculto.. Lava blanca y fresca que el volcán apaga para dormir en paz durante unos minutos. Y me dejo acariciar por el caballero mío, ahora que rendido está sentado sobre una piedra de arroyo oculto. Arriba se escuchan las aguas bravas correr para recordarnos que estamos vivos y que debemos dar vida.

** Primera vez para un todo.

DAMADENEGRO 26/11/2008

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