VIVENCIAS

kyl

Un coche camino de la soledad del monte; es fácil adivinar un cierto temblor en tus manos. Experto conductor aunque llevado por múltiples sentimientos que sabes que estos días libres podrían transformarse en realidad.

He notado una sonrisa nerviosa, un cambio de rasante, una llegada al complejo montaña-relax, silencio roto por el ruido propio de la alta montaña. Has cogido las maletas y he notado de nuevo cierto temblor en tus manos, te he mirado de reojos y has desviado la mirada quizás porque no quieres que sepa de tu inquietud.

Una habitación con una gran terraza a las montañas, una cama esplendida con ese sabor que tiene lo rustico. La chimenea ya encendida, nos rodeaba con ese clímax especial que da lo natural.

Te he parado en seco, quizás porque quería suavizar tu inquietud, he acariciado la mejilla tan blanca que parece nácar; un leve rubor ha hecho titubear tus labios.

Tranquilo, he murmurado a tu oído.

La noche se nos ha echado encima, es hora de buscar comida, nos decidimos cenar en la habitación y hemos comprobado la calidad de estos alimentos especiales y caseros. Una buena cocinera que ya conocía desde hace años.

He probado levemente el vino para no hacer el feo, no suelo catarlo desde hace muchos años. Tu en cambio, ha bebido la copa del tirón, creo que para darte ánimos o quizás fuerza.

Después las pieles acumuladas frente a la chimenea nos han servido para acomodarnos frente al calor, los almohadones y ese colchón natural me han hecho inspirarme y también dejar perjuicios a parte.

Tranquilamente te has quitado la camisa, se notaba el calor. Te vuelves para dedicarme una sonrisa maravillosa. Dejo que sea tu objeto de juego íntimo y cálido.

Bellas manos, sutileza al máximo. Me gustas, lo sabes aunque la barrera de los años nos hace diferentes. Disfruto viéndote amar, quizás sea lo más hermoso que he tenido contigo.

Pasa los minutos, el deseo te posee, caricias que parecen trozos de cielo, es difícil encontrar tanto en tan poco espacio.

Me siento diosa, que te voy a decir? Me encuentro feliz y me haces feliz porque soy capaz aun de producir ese efecto y afecto.

Te desposees de tu ropa totalmente, me encanta ver esa piel blanca y suave, eres como un dios virgen de manos extrañas. Te ofreces a múltiples juegos, sabes que me gusta jugar.

Simplemente he llevado a mi niño a la cumbre más alta, a la cima más bella, a ese lugar donde nacen los arroyos que humedecen los años y el mal uso. Te he llevado al éxtasis.

Te has vuelto queriendo comprobar que influencia ha tenido en mi este baño plateado, este derroche de elixires divinos y han adivinado que en mi intimidad tus abrazos han sido míos y que al mismo tiempo hemos subido al monte más alto del mundo; allí donde el cielo se reúne con la tierra para convertir a humanos en divinos.

DAMADENEGRO  10/12/12 

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